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Foto 3 Velero FCC vía El Búho nº 30

¿Alquilar un velero con o sin tripulación?

Estás decidido a disfrutar de unas vacaciones distintas, originales, en un crucero de vela en el Mediterráneo. Lo tienes claro, pero no tanto si es mejor alquilar un velero con tripulación o con contratarlo y navegar por libre con la ayuda de algunos amigos con experiencia marinera.

Pero ¡ojo! no hablamos de cruceros de superlujo, de yates de última generación con cascos al carbono o de los de esloras de 45 ó 50 metros. Hablamos de embarcaciones de recreo acondicionadas para hacer navegaciones cómodas y tranquilas y para disfrutar en grupo, en familia, con amigos, de lugares con mucho encanto del Mediterráneo.

Una experiencia para compartir y en la que los gastos se reparten de tal forma que se disfruta de un barco de vela exclusivo por mucho menos de lo que nos costaría unas vacaciones ‘amarrados’ a un pequeño trozo de la costa o en la montaña. Una experiencia en el mar que puede convertirse en uno de los mejores recuerdos de la vida.

Pero a lo que vamos, ¿elegimos un barco de vela con tripulación o sin ella? La opción con más ventajas es sin duda la de hacerse con la competencia de tripulaciones experimentadas. Te explico por qué:

-Profesionalidad. Que un amigo patrón -o tú mismo- patroneen el velero privará a ese tripulante de sentirse integrado en el grupo de vacaciones. El control de la navegación a bordo y de las condiciones del mar son algo lo suficientemente serio como para ocupar la mente y sus de alguien que desde el primer momento estará sólo para su barco. Su responsabilidad. Lo de formar tripulación sin experiencia para ayudar al amigo patrón, no tiene sentido, ni te lo plantees. Ni funciona, ni es seguro.

-Habilidades a bordo. Las tripulaciones que están vinculadas a un barco han desarrollado las habilidades necesarias para navegar con las condiciones que impone la embarcación. Ya sabes, esquemas de velas y combinaciones, aparejos, potencias de motor, rendimientos, cualidades marineras, características de flotabilidad, fórmulas de estibas abordo, horarios, guardias… Se trata de tripulaciones que lo saben todo del barco en el que trabajan y al que sabrán sacarle todo el partido en cada momento. Imagínate un alquiler de barco en Italia.

-Personal suficiente. El número de tripulantes se ajusta a las necesidades que impone la navegación, para todas las circunstancias previstas y para las que lo son menos. Estarán ahí para arriar velas bajo el viento o para decidir donde fondear con seguridad que, como te podrás imaginar, no es como aparcar un coche. La experiencia es un grado y el intercambio de roles de trabajo una norma del mar. Todos saben de todo.

-Guías abordo. Una tripulación sabrá trasladarte su experiencia y conocimientos sobre los lugares que vas a visitar en barco. Sí, en unos casos como guías turísticos, en otros, como intérpretes. Y ya sabes cómo es el Mediterráneo para ofrecerte rincones de buceo, zonas arqueológicas o simplemente para ofrecerte variedades a la hora de servir una mesa con productos de la tierra… o del mar. Los contactos de la tripulación en destinos y puertos no tienen precio. Sin ir más lejos para un alquiler de barco en Grecia.

-Todo hecho. Una experiencia de crucero en velero por el Mediterráneo y con tripulación te librará de las tediosas preocupaciones cotidianas. Sí, de hacer de comer, de mantener todo en orden, de la compra, de la colada, del menú, de las cuentas con lo que hay o de lo que falta o de hacer previsiones para el día siguiente y los siguientes. A bordo tendrás una libertad más que disfrutar. Piénsalo.

Sergio Suárez Benítez

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